7 jun. 2017



No es el golpe de sus vidas
Irregular y desaprovechado relato basado en la obra de Brian Burrough "Public Enemies: America's Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-43". El prestigioso director, Michael Mann (Heat, El último Mohicano, Ali, Collateral, Corrupción en Miami), desarrolla la historia del agente del FBI que en los años 30 encabezó la búsqueda y persecución del legendario atracador de bancos John Dillinger y toda su banda.

Se trata de una película basada en una amplia y notable novela, haciendo que la presentación y desarrollo de ciertos acontecimientos no llegue a formar un conjunto sólido. Los responsables de la película se centran en determinados y puntuales momentos de la vida criminal del personaje, intercalados con las investigaciones llevadas a cabo por la policía y el F.B.I., para destapar todo el proceso criminal oculto.

Cuenta con una notable ambientación, apoyada en un abusivo empleo de la imagen digital en una atractiva historia de corte clásico, acompañada por un reparto de primera clase, con un notable Johnny Depp (Benny & Joon, The tourist, El llanero solitario, La novena puerta, Eduardo Manostijeras, Sweeney Todd, Pesadilla en Elm Street, Rango, Sombras tenebrosas, Infiltrados en clase, Black Mass, Dead man, Alicia en el país de las maravillas, Don Juan DeMarco) a la cabeza, pero lo cierto es que no llega a funcionar por completo, quedando en un ejercicio de persecución reiterativo y anodino.

El director va dando pinceladas para presentar y configurar determinados personajes y situaciones, pero no sabe sacar el máximo partido a las numerosas posibilidades que ofrecía la historia. Cae en una exhibición de violencia y acción gratuita, pero no logra dar cohesión a lo que cuenta. Muestra la contundencia y agresividad de su personaje principal, dejando clara su soberanía a base de violencia y amenazas, pero todo queda como un montón de recortes que no llegan a encajar por completo.

Posiblemente gran parte del atractivo de esta película reside en la espectacular aportación de Johnny Depp, que construye un personaje sólido, con una interpretación aplastante. Cada escena de la película en la que aparece gana mucho atractivo. El intérprete vuelve a ponerse el traje de trabajo y se aprovecha de una caracterización particular con la que adquirir el aspecto del personaje principal. El resto del reparto está a la altura y logra dar cierta calidad al conjunto de la película. Entre los integrantes del reparto, destacan la presencia y aportaciones, de: Christian Bale (American Psycho, Exodus: Dioses y reyes, Equilibrium, La gran estafa Americana, Batman Begins, El truco final, El caballero oscuro, Shaft: The return, El caballero oscuro: La leyenda renace, El imperio del sol, The Fighter, El tren de las 3:10) y  Marion Cotillard (Taxi express, La vida en rosa, Assassin's Creed, Quiéreme si te atreves, Un buen año),  entre otros.

El argumento ofrece el clásico relato de robos, donde la policía y la mafia entran en juego con movimientos y estrategias cuidadas, donde los intereses y finalidades de unos y otros chocan irremediablemente. El director cuida cada detalle, apoyándose en una notable ambientación y en una selección de reparto excepcional. Lástima que en ocasiones la dirección enturbie la magnética y asfixiante persecución con unos movimientos de cámara y un montaje, excesivamente rápidos y no siempre justificados, La película se nutre de la aportación musical realizada por Elliot Goldenthal que ofrece una pieza musical sencilla y eficaz.

Enemigos públicos, tiene ese aroma de los clásicos del mejor cine, con un relato de robos y atracos que permite a sus creadores dar paso a una trama plagada de suspense y acción. Es una producción que cuenta con un trío protagonista formidable e irrepetible que comparten cartel en un relato que cae en la reiteración de ideas. Los tres intérpretes saben aportar su toque de distinción a sus respectivos personajes, dotándolos de la notoriedad necesaria.

Enemigos públicos no ofrece nada verdaderamente novedoso y queda a la sombra de otras grandes producciones de ladrones y policías, de las que llega a nutrirse en determinados momentos. En este punto es inevitable recordar el clásico protagonizado por Clark Gable, El enemigo público número 1, a la que se hace referencia en determinados momentos. Queda pues, en un trabajo correcto que no llega a destacar por encima de producciones similares. Deja la sensación final de que podría haber dado para mucho más.



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