14 jun. 2017


Gamberrada irregular

Comedia romántica irregular con ligeros puntos de locura, que presenta la historia de un padre sobreprotector y su familia que visitan a su hija en la Universidad, donde conocerán a su mayor pesadilla: su novio, un multimillonario bien intencionado, pero socialmente bastante peculiar.



Correcta y ajustada producción cinematográfica en clave de comedia, plagada de momentos gamberros y divertidos, dirigida por John Hamburg (Te quiero, tío;,Y entonces llegó ella), apoyado en un guión firmado por él mismo y con la colaboración de un habitual de las comedias, como: Jonah Hill (El lobo de Wall Street, Django desencadenado, Infiltrados en la universidad, Moneyball, Infiltrados en claseCyrus), contando con el apoyo en la producción de otro habitual del género, Ben Stiller (Y de repente tú, Starsky y Hutch); presenta y desarrolla un relato que sigue los esquemas tradicionales del género.



La película presenta diferentes etapas en las que resultan notorios los diferentes baches argumentales por donde pasa el desarrollo del argumento. Tiene un comienzo prometedor, desenfadado y dinámico, apoyándose en los tradicionales esquemas de la comedia romántica.



Tiene descaro, carisma y despierta simpatía con facilidad, ofreciendo diversas secuencias interesantes donde el humor se convierte en motor fundamental del relato. Progresivamente, los responsables del argumento abren las puertas a un desarrollo atropellado y torpe, donde se mezclan situaciones previsibles con las relaciones de pareja y diversas cuestiones de la vida común, creando una aparatosa mezcla que no funciona por completo. Cae en la reiteración de ideas y el argumento pierde frescura progresivamente, haciendo que el interés del espectador decaiga.



El desarrollo de la historia cae en la trampa de dejarse llevar por lo convencional, después de haber ofrecido momentos atrevidos y divertidos, haciendo que todo vaya resultando más previsible. Destaca la participación en la película de diversos rostros conocidos, como:  Bryan Cranston (Drive, Intocable, El inocente, Powes Rangers, El profesor, Trumbo, Godzilla, Infiltrado, Breaking Bad, En el frío de la noche) y James Franco (Spiderman, Oz, un mundo de fantasía;, The Iceman, Noche loca, El origen del Planeta de los simios, An American Crime, Spiderman 2, 127 horas, Spiderman 3, El desafío), resaltando la versatilidad del primero.



Resulta interesante la apuesta que realizan los responsables de la película, al ofrecer un papel protagonista a una intérprete que no presenta el perfil habitual del género,  Bryan Cranston, dejando que su personaje protagonista sea toda una oportunidad para disfrutar de su versión más gamberra. Un detalle digno de mención, porque parece que, últimamente, todos tienen que ser intérpretes centrados en temáticas serias.



La película intenta alejarse de los cánones habituales de las producciones románticas, pero lo cierto es que termina cayendo en las redes de lo convencional y monótono. El desarrollo de la trama resulta liviano y pasajero, tan fácil de ver como de olvidar, gran parte de lo que le sucede a cada uno de los personajes, resulta previsible y no sorprende.



¿Tenía que ser él?, no ofrece la homogeneidad necesaria, mezclando diversos temas y cayendo en la reiteración de situaciones para terminar dejándose llevar por lo que dictan los esquemas habituales de la comedia romántica. Presenta una excesiva duración, lo que hace que pierda el encanto y la gracia inicial.

  



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