10 jul. 2017

Drácula 73 (Drácula 72) (1972)



A disfrutar del Conde 

Peculiar y arriesgada producción de la Hammer que traslada el clásico enfrentamiento entre Drácula y Van Helsing a la época de los años 70, donde las discotecas y las minifaldas estaban de moda, dando cabida a dos iconos del terror clásico y habituales compañeros de reparto, como: Christopher Lee (Los mercenarios de diamantes, La guerra de las galaxias. Episodio III: La venganza de los Sith, Charlie y la fábrica de chocolate, La guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones, La mansión de los crímenes, El señor de los anillos: El retorno del rey, El señor de los anillos: Las dos torres, El señor de los anillos: La comunidad del anillo, Sleepy Hollow, El pasaje, La casa de las sombras del pasado, Autopsia de un asesinato, Golpe por golpe, El hombre de mimbre, El hombre de la pistola de oro, Subhumanos, Los ritos satánicos de Drácula, Pánico en el transiberiano, La novia del diablo, La mansión de los crímenes, El conde Drácula, El sabor del miedo) y Peter Cushing (Asalto al casino, La guerra de las galaxias. Episodio IV: Una nueva esperanza, Ondas de choque, El asilo del terror, La casa de las sombras del pasado, Pánico en el Transiberiano, Mansión sangrienta, La mansión de los crímenes, La carrera de la muerte, La bestia debe morir, La maldición de Frankenstein, Los ritos satánicos de Drácula).
Drácula 73 tiene un encanto especial, alejándose de la tradicional ambientación gótica de la que hacía gala habitualmente toda producción de la Hammer, dando paso a la época de los años 70, donde los responsables del equipo, dan espacio a un tratamiento de la historia y de la imagen más ligero, aportando el toque y la imagen característicos del cine de los 70.


El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones protagonizadas por Drácula y Van Helsing.
Dirige Alan Gibson (Los ritos satánicos de Drácula), ofreciendo un trabajo ligero y dinámico que traslada a los clásicos del terror a otra época, donde repetir los enfrentamientos con otro aspecto visual. La película se coloca como una especie de secuela especial de las clásicas versiones de Drácula, haciendo realidad el experimento cinematográfico, al apoyarse en las peculiares creencias de uno de los personajes, dispuesto a realizar rituales para ponerse en contacto con el mismísimo, Drácula.


En el reparto repiten dos de los intérpretes que más veces han encarnado el mismo personaje, los inolvidables e irrepetibles: Christopher Lee y Peter Cushing, encarnando de nuevo a Drácula y Van Helsing, respectivamente. Sus interpretaciones no llegan a ser maravillosas, pero su presencia, resulta totalmente necesaria. Cualquier excusa es buena, para verlos compartir escena.
El director logra aportar dinamismo a las tradicionales historias de Drácula y consigue ofrecer un entretenimiento acertado, que hará las delicias de los seguidores de la saga. Muchos habrán crucificado la película, por no respetar el aspecto visual de las producciones de terror clásicas, pero lo cierto es que Drácula 73, posee ciertos puntos característicos del cine de los 70, con encuadres y situaciones que potencian la presencia del mal.


El argumento consigue resultar interesante y atrapar al espectador, haciéndole participe del retorno de Drácula y de las investigaciones e indagaciones de un familiar de Van Helsing para dar caza al vampiro. Ciertas secuencias resultan atractivas y logran potenciar el terror. Mención especial merece el ritual para devolver a la vida a drácula, donde la niebla y la ambientación vuelven a ser grandes protagonistas.
Algunas situaciones se resuelven de una forma precipitada y torpe, llegando a rozar el esperpento. En este caso merecen una mención especial las secuencias en las que los servidores del mal encuentran su final, de la manera más increíble posible.


Drácula 73 no es perfecta, ni lo pretende, pero posee un encanto especial que la salva de los infiernos del olvido. Un plausible y recomendable acercamiento del mito de Drácula a la sociedad contemporánea.




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