30 jul. 2017


Ideal para no pensar

Un día, después de compartir una gran borrachera, los mundos de dos viejos amigos con estilos de vida diferentes se vuelven del revés: cuando se despiertan cada uno ocupa el cuerpo del otro, de modo que no tendrán más remedio que intercambiar sus papeles.
Se trata de una historia ligera y desenfadada, que no se toma en serio a sí misma, ofreciendo un intercambio entre los protagonistas ágil y dinámico, cumpliendo con su cometido de ofrecer un entretenimiento sin mayores pretensiones, que las de pasar un rato agradable.    

El cambiazo, es el típico producto de carácter televisivo que es consciente de sus limitaciones y de su tono desenfadado, dejando claro que sus propios responsables no se lo toman en serio, ofreciendo diversas situaciones cómicas y verdaderamente hilarantes que ayudan a valorar positivamente la película.
Merece la pena destacar positivamente la labor y presencia de sus dos protagonistas: Jason Bateman (Paul, El regalo, Blanco móvil, Starsky y Hutch) y  Ryan Reynolds (R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal, Deadpool 2, La proposición, El invitado, Deadpool, Buried).

Tiene descaro, carisma y despierta simpatía con facilidad, ofreciendo diversas secuencias alocadas donde el humor se convierte en motor fundamental del relato.
El desarrollo de la historia cae en la trampa de dejarse llevar por lo convencional, después de haber ofrecido momentos atrevidos y divertidos, haciendo que todo vaya resultando más previsible.
Sin ser una maravilla inolvidable, El cambiazo, es una producción desenfadada y divertida que logra hacer pasar un buen rato al espectador, alejándose de lo violento y grotesco. En resumidas cuentas, El cambiazo, es el plan ideal para no romperse mucho la cabeza y pasar el rato sin grandes pretensiones.


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