16 jul. 2017


Erotismo monstruoso

El director italiano, Fernando Di Leo (Raza violenta, Vacaciones para matar, Killers contra killers, Violación en las aulas, Nuestro hombre de Milán, Milán, calibre 9), se suma a la moda de los Giallo, ofreciendo un producto que se ajusta a las características habituales de este tipo de producciones, presentando y desarrollando la historia de un grupo de muchachas que son acechadas por un psicópata sexual, del que poco se sabe.


La clínica psiquiátrica, dirigida por el Dr. Oesterman, es un lugar de residencia para jóvenes con distintas turbaciones mentales, todas provenientes de familias de alcurnia, tales como una ninfómana, una lesbiana, una paciente, enamorada del Dr. Keller, etc. Pero la tranquilidad se ve alterada con el asesinato de una enfermera, seguido de una agresión a la última paciente nombrada; el dueño del lugar, en pos de cuidar el buen nombre del sanatorio, decide no dar parte a la policía, dando pie al asesino para que continúe sus andanzas. 


Chica ligerita de ropa se queda a solas y un enmascarado aparece para perseguirla y mutilarla de la forma más repugnante posible. Todo ello aderezado con los habituales destapes y tradicionales escenas tórridas, propias de la época y género en el que nos encontramos. Puede que suban la temperatura de alguno, pero no eleva el interés por la historia.


Escenas subidas de tono, mujeres desnudas y asesinatos. Todo esto se junta en esta trama simplona, que se desarrolla muy lentamente y sin garra, los asesinatos se van sucediendo, y llega un momento que resultan aburridos. Algunas de estas escenas vistas en la actualidad, resultan ridículas e insultantes. En este punto, merece mención especial la escena de baile erótico festivo entre dos mujeres que no va a ninguna parte.


El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento descuidado y chapucero de diversos aspectos técnicos e interpretativos, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras producciones similares del género.


Los intérpretes seleccionados cumplen con su cometido, destacando la labor y presencia de Klaus Kinski (Le llamaban King,  Cinco para el infiernoLa puerta de las siete cerraduras, Comando Leopardo, Cobra verde, Comando Patos salvajes, El retorno de Clint el solitario, Nosferatu, vampiro de la noche;, El gran silencio, Dos veces Judas, La Horrible noche del baile de los muertos, La muerte tenía un precio), su simple presencia no tiene precio, aunque no deja de ser anecdótica.


En resumidas cuentas, La bestia mata a sangre fría, queda como un Giallo: flojo, irregular, decepcionante y bochornoso, echando a perder una propuesta interesante que podría haber dado para algo mucho más llamativo e interesante. Pobres interpretaciones y mala calidad técnica en su conjunto. Intrascendente y para olvidar.






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