3 jul. 2017

Scooby Doo (Scooby-Doo) (2002)



Tiene el espíritu de la serie

Desenfadada y alocada adaptación de la popular serie de animación llevada a la gran pantalla con personajes reales interpretados por caras juveniles conocidas.
El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento correcto y desenfadado de la imagen, dejando un pequeño relato que abusa de situaciones vistas con anterioridad en otras historias de la famosa serie. Copia y sigue los esquemas habituales de muchos de sus episodios y no llega a sorprender, pero tampoco decepciona.

Se encarga de la dirección Raja Gosnell (Nunca me han besado, Solo en casa 3, Un chihuahua en Beverly Hills, Scooby-Doo 2: Desatado, Los Pitufos, Míos, tuyos y nuestros), un habitual de las producciones de bajo presupuesto y temática infantil, cumpliendo con su cometido y ofreciendo una respetable adaptación en imagen real.
Nos encontramos ante la clásica producción de terror gamberra y pasajera que combina momentos de terror, con instantes cómicos, desarrollando una trama que recuerda y homenajea los clásicos de terror con monstruos.

Se apoya en una selección de reparto acertada y convincente, sacando partido de la presencia de rostros conocidos del cine y la televisión, como: Freddie Prinze Jr. (Sé lo que hicisteis el último verano, Aún sé lo que hicisteis el último verano),  Sarah Michelle Gellar (Sé lo que hicisteis el último verano, El grito, Scream 2, Crueles intenciones),  Matthew Lillard (Scream, Mensajes borrados, Los descendientes, En el nombre del rey) y  Linda Cardellini (Brokeback Mountain, El fundador, Proyecto Lazarus, Super), como los miembros del famoso equipo, Misterios S.A. Todos ellos, demostrando su capacidad para reírse de sí mismos, ofreciendo un trabajo desenfadado y divertido.


Las secciones de vestuario, maquillaje y efectos especiales, trasladan con acierto y respeto el estilo colorido y divertido de la famosa serie de televisión. Los responsables de la película emplean con inteligencia unos efectos especiales que se ajustan al tono desenfadado de la producción, para hacer realidad uno de los personajes motor de la película, Scooby Doo. Sin su presencia, gancho y carisma, nada hubiera funcionado.


Los seguidores de los famosos personajes creados por William Hanna y Joseph Barbera, podrán no estar conformes con el resultado final, pero es innegable que la adaptación es fiel al estilo y esencia de su obra.
Scooby Doo, es el típico producto de serie B que es consciente de sus limitaciones y de su tono desenfadado, dejando claro que sus propios responsables no se lo toman en serio, ofreciendo diversas situaciones cómicas y verdaderamente hilarantes que ayudan a valorar positivamente la película.

Sin ser una maravilla inolvidable, Scooby Doo, es una producción honesta y sensata que logra hacer pasar un buen rato al espectador, alejándose de lo violento y grotesco. Una película llena de buenas intenciones que hace las delicias de los fans de la serie.




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