22 sept. 2017


Gore light

Producción de claro corte televisivo, apoyada en la novela gráfica de Tiziano Sclavi y dirigida por Kevin Munroe, en la que ofrece una mezcla de diferentes vertientes del género de terror, como el de los vampiros, zombis e incluso lo apocalíptico, con un tratamiento “Gore ligth” evidente.

La película surge de una premisa sencilla e interesante, aunque muy manida. Dylan Dog, un antiguo agente de Scotland Yard, trabaja como detective privado especializado en la investigación de fenómenos paranormales.  Se encarga de la dirección Kevin Munroe, un habitual de las producciones de bajo presupuesto y temática infantil, cumpliendo con su cometido y ofreciendo una respetable adaptación en imagen real.

El estilo visual y el nivel interpretativo que ofrecen los integrantes del reparto colocan a la película en la categoría de producción floja y desenfadada, donde se pretendía ofrecer instantes de terror combinados con humor de una forma dinámica, algo que, en realidad, no se consigue en ningún momento.

Como ya mencionaba anteriormente, no cuenta con unas grandes interpretaciones. De hecho, pueden llegar a resultar bochornosas y lamentables. Lo más destacado en este punto, recae en la presencia y participación de Brandon Routh (Scott Pilgrim contra el mundo, Amenazados, ¿Hacemos una porno?), intérprete seleccionado para la fallida, Superman Returns.

Nos encontramos ante la clásica producción de terror gamberra y pasajera que combina momentos de terror, con instantes cómicos, desarrollando una trama que recuerda y homenajea los clásicos de terror con monstruos.

Sin ser una maravilla inolvidable, Dylan Dog, es una producción honesta y sensata que logra hacer pasar un rato entretenido, alejándose de lo violento y grotesco.



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