10 sept. 2017


No funciona la maquinaria

Floja, irregular y desenfadada producción basada en la historia real de un ciudadano de un pequeño país del Este europeo que se ve involuntariamente exiliado en la terminal internacional del aeropuerto JFK de Nueva York cuando estalla una guerra civil en su tierra de origen.
El rey midas de Hollywood, Steven Spielberg (El puente de los espías, Tiburón, Munich, La guerra de los mundos, Caballo de batalla), apuesta por una historia real con la que desarrollar su particular estilo de cine edulcorado y agradable de ver, provocando sentimientos encontrados en el espectador.

El argumento es, en apariencia, sencillo, y los responsables de la película ofrecen un tratamiento elegante y cuidado de la imagen, pero la historia y su desarrollo, resultan insostenibles, a pesar de los intentos de su director por amenizar el asunto. No llega a transmitir nada, nos atrapa en un aeropuerto con el personaje, haciéndonos vivir situaciones insostenibles en el mundo en el que vivimos. Un relato basado en la historia de un caso real que se pierde en un mundo de fantasías e ilusiones que rozan lo absurdo.

Como reclamo comercial utiliza la presencia de Tom Hanks y Catherine Zeta Jones, pero juntos no transmiten la química necesaria. No podemos escudarnos en el nombre del director y de sus protagonistas para decir que es una buena película. Se podría haber conseguido algo más interesante de esta historia. Cuesta ver el lado cómico de que un hombre quede atrapado entre dos mundos durante años en un aeropuerto; pero así pasó, cosas de la vida…

Cuenta con una cuidada fotografía, un buen toque desenfadado y una banda sonora que encaja bien en las secuencias empleadas, pero después de tanta corrección y tanto cuidado visual, todo queda en un relato vacío e intranscendente, desaprovechando lo que parecía una historia interesante.



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