4 dic. 2017


Pura pasión 

Exquisita, sensacional y delicada joya cinematográfica dirigida, con buen gusto, por el genuino y selectivo, Anthony Minghella, (Cold Mountain, El talento de Mr. Ripley), desarrollando una historia de amor, infidelidades y encuentro fortuito de dos personas destinadas a vivir una de las mayores pasiones y desgracias, en forma de amor prohibido en plena Segunda Guerra Mundial.


Amor, traición, sangre, honor, felicidad, pasión, infidelidad, dolor, amistad y arte, son los elementos fundamentales de una historia densa y profunda, desarrollada en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial en el continente africano. Un cóctel sensacional con el que poder disfrutar de una historia apasionante, al tiempo que desgarradora.


Minghella, demuestra su talento y sensibilidad a la hora de desarrollar una historia de amor prohibido, conmovedora y fascinante, donde deja pinceladas de su buen gusto y buen hacer, recordando grandes clásicos como: Memorias de África,  Casablanca, Los puentes de Madison,  Lo que el viento se llevó y Breve encuentro, entre otros.


Se apoya en un sensacional reparto, destacando el gran trabajo de la pareja protagonista, unos soberbios y colosales, Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas, en un trabajo delicioso y preciosista, donde todo tiene aroma a cine de calidad. Cada escena que comparten es puro cine, donde la química traspasa fronteras, y las chispas que producen desembocan en una explosión artística sensacional. Una historia grandilocuente y llena de poesía que llega a la profundidad de muchos sentimientos.

Cuenta con una cuidada y exquisita fotografía, buenos paisajes y una banda sonora que encaja bien en las secuencias empleadas, en un relato de amor y pasión memorable. Poesía en movimiento, que queda guardada en la memoria del espectador.
En resumidas cuentas, El paciente Inglés, tiene la belleza de un atardecer, esa luz que da calor y envuelve todo, de la que disfrutar sabiendo que no puede durar eternamente.



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