16 dic. 2017



Relleno empalagoso y forzado

George Lucas firma el guion y dirige el segundo episodio de una nueva trilogía de Star Wars, con la que pretende completar su apoteósica y exitosa saga galáctica, presentando y desarrollando los acontecimientos posteriores a lo ocurrido anteriormente en La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma. Algo que puede sonar extraño, pero que llega a funcionar con relativo éxito.
Corren tenebrosos e inestables tiempos para la República, envuelta en luchas internas y sumida en el caos. Un movimiento separatista, formado por centenares de planetas y poderosas alianzas encabezadas por el misterioso conde Dooku, amenaza la galaxia. Ni siquiera los Jedi parecen capaces de conjurar el peligro. Este movimiento provoca el estallido de las guerras clones, que representa el principio del fin de la República. Para allanar el camino, los separatistas intentan asesinar a la senadora Padme Amidala. Para evitar futuros atentados, su seguridad es encomendada a dos viejos conocidos caballeros Jedi…


El creador de una de las franquicias más importantes y conocidas del mundo del cine, regresa a la galaxia con la que cosechó grandes éxitos, afrontando un viaje arriesgado y pretencioso, con el que completar un trabajo que comenzó en los años 70 con La guerra de las galaxias. Episodio IV: Una nueva esperanza. Un trabajo con el que cambio las tendencias del cine de Hollywood, creando un universo apasionante, apoyándose en unos portentosos efectos artesanales que le permitieron desarrollar las ideas que tenía.
En El ataque de los clones, George Lucas se olvida de las limitaciones técnicas y apuesta por desarrollar su universo personal, empleando todas las tecnologías digitales, en una historia que va presentando y desarrollando las aventuras de los futuros protagonistas de la saga. Una tarea complicada y aparatosa que va tomando forma, en un desarrollo tramposo y forzado, en el que el director lleva al espectador por un apasionante viaje épico de aventuras espaciales, visitando nuevos mundos de Star Wars.


George Lucas se deja llevar por el entusiasmo y llena el relato de unos apabullantes y excesivos efectos digitales, con los que desarrolla una trama simple y por momentos forzada, donde hay espacio para las habituales batallas galácticas, el amor, la estrategia, la traición, la amistad, el humor y las aventuras.
En este segundo episodio, presenta unos personajes más desarrollados, cuyo destino condiciona gran parte de un argumento que para muchos seguidores de la saga galáctica, debía respetarse. Por este motivo, centra sus intentos en dar credibilidad a una historia de amor necesaria, preparando y colocando a sus protagonistas, en diversas situaciones con las que encajar todo. En este punto es inevitable mencionar los comportamientos caprichosos y rebeldes del joven e impetuoso, Anakin Skywalker. Papel para el que fue seleccionado con relativo acierto, Hayden Christensen. Digo relativo acierto, puesto que para dar credibilidad al fondo dramático de la historia, no llega a funcionar.


George Lucas se apoya en un reparto plagado de intérpretes de renombre, entre los que podemos destacar la presencia de Ewan McGregor, Samuel L. Jackson, Ian McDiarmid, Natalie Portman y Christopher Lee. Éste último encarnando a uno de los personajes más atractivos de la película, alargando su sombra de maestro del terror, en un papel que le viene como anillo al dedo. Con este reparto, el creador de la famosa saga galáctica, coloca y va presentando una serie de personajes que en un futuro tendrán gran relevancia en el universo Star Wars, realizando la tarea complicada de dar cohesión y coherencia a lo visto en los episodios “clásicos”.


Como no podía ser de otra manera, este nuevo episodio, vuelve a contar con una banda sonora creada por John Williams, colaborador habitual de los episodios “clásicos”, dejando su huella en toda la saga. El compositor vuelve a demostrar su poderío, creando una nueva pieza musical apasionante, plagada de ritmo e intensidad, apoyada en unos coros apabullantes y energéticos. Williams no se olvida de la composición original y deja pinceladas notorias e inteligentes a ésta. En este punto, merece la pena destacar la pieza musical con la que George Lucas consigue dar credibilidad a la historia de amor necesaria, Across The Stars.


La guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones, llega a ir encajando las piezas de un puzle galáctico de una forma que se antoja forzada y  en la que aun quedan muchas cuestiones y dilemas por resolver. Explota las posibilidades de un mundo digitalizado que se convierte en un arma de doble filo, puesto que George Lucas inunda la historia de apabullantes efectos especiales, en un relato que peca de forzado.


En resumidas cuentas, La guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones, queda como una segunda entrega que no llega a superar a los episodios “clásicos”, convirtiendo todo en un relleno empalagoso, forzado y decepcionante al que le falta verdadero corazón.



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