20 ene. 2018

Ghoulies (1985)


Rituales del demonio

Nos encontramos ante una de esas producciones de finales de los años 80 y principios de los 90, donde se realizaba un tipo de cine desenfadado y entrañable en el que se buscaba el entretenimiento del espectador, apoyándose en todo tipo de relatos en los que se mezclaban la aventura, el terror y el humor. En este caso, Ghoulies, presenta la historia de un joven que hereda la mansión de su tío, un habitual de los rituales satánicos.

En la fiesta de inauguración de su nueva casa, decide inspirarse en una serie de rituales satánicos para dar una sorpresa a los presentes, pero algo terrible sucede... Conjura a una horda de pequeños "Goblins" llamados Ghoulies. Pequeños y malévolos espíritus que intentarán por todos los medios crear un ritual, en el cual sacrificarían a todos los presentes, para que se abran las puertas del infierno y escape el mismísimo Diablo.
El punto de partida de la película resulta interesante y atractivo, despertando desde un comienzo el interés del espectador en ver cómo se van a ir desarrollando los acontecimientos. Por desgracia, los responsables de la película caen en un bucle innecesario de situaciones, perdiendo la esencia del relato.

El estilo visual y el nivel interpretativo que ofrecen los integrantes del reparto colocan a la película en la categoría de producción floja y desenfadada, donde se pretendía ofrecer instantes de terror combinados con humor de una forma dinámica, algo que, en realidad, no se consigue en ningún momento. Los responsables de la película debieron pasarlo bien organizando todo los rituales satánicos  que se realizan en la casa, pero lo cierto es que el paso del tiempo deja en mal lugar a la película.
Posiblemente muchos de los jóvenes que vieron películas del videoclub la recuerden con añoranza y como una buena combinación de terror y humor, pero lo cierto es que me ha resultado muy irregular, sin quedar claro hacia dónde va el argumento en ningún momento, ofreciendo una combinación absurda entre situaciones del mundo real y del mundo imaginario.

Como ya mencionaba anteriormente, no cuenta con unas grandes interpretaciones. De hecho, pueden llegar a resultar bochornosas y lamentables. Uno de los atractivos de la película reside, en gran medida, en el empleo de unos efectos artesanales donde se aprecia notablemente el empleo de maquetas y criaturas creadas a base de goma y silicona. Uno de los puntos que pueden resultar encantadores.
El director y guionista, Luca Bercovici, cae en la reiteración de ideas y situaciones, haciendo que todo resulte monótono y pesado, destacando la insistencia en los rituales satánicos, algo que resta interés y fluidez a los acontecimientos que se dan en la casa.

Es notoria la falta de presupuesto, ya que gran parte de la película transcurre en los mismos escenarios y da la sensación de ser una obra de pobre y descuidada. No consigue resultar magnética y el atractivo se diluye como el papel higiénico en el agua.

En resumidas cuentas y tirando de mi criterio personal, debo decir que Ghoulies, es de todo menos diabólicamente divertida. Digamos que me ha resultado pesada y, por momentos, aburrida, así que evitaré caer en un futuro en la misma trampa. Seguro que tiene sus seguidores y defensores, pero digamos que yo no me encuentro entre sus filas.


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