4 feb. 2018


Llamada del horror

"Ya sé que los muertos deben estar callados. ¡Déjame morir!, será lo mejor... ¡No lo soporto más! No me atrevo a mirarme, ni tocarme la cara por miedo a sentir los surcos y las grietas en mi piel...".
Los ojos sin rostro (1960) - Georges Franju







1 comentario :

  1. Puede ser considerado, si se quiere, un film de terror. Pero antes que eso es una obra de hipnótica belleza, con un halo fantástico, en cuyas imágenes (debidas al gran Eugen Shuftan), gélidas, elegantes, portentosas, se formula un universo enfermizo, onírico y asfixiante. La obsesión de ese doctor enajenado, impelido a robar la belleza ajena para trasplantarla por amor, la etérea fragilidad de la figura de su hija (una fantasmática Edith Scob), provista de una inquietante máscara que le roba la expresión, deambulando por la opresiva mansión, provocan en el espectador algo parecido a un estado de suspensión mental, de ralentización motriz, cercano a los efectos de una pesadilla.
    La película contiene muchos momentos impactantes pero esa maravillosa e inolvidable secuencia final con la Scob en camisón blanco liberando a las palomas y escapando en la noche por el bosque como un hada maldecida... esa secuencia me acompaña siempre.

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